Hay algo que veo una y otra vez en las empresas: saben que “hay que hacer cosas” en igualdad, saben que la normativa está ahí, saben que el tema LGTBI ya no se puede seguir dejando para más adelante… pero no siempre saben qué les aplica, qué están incumpliendo o por dónde empezar.
Y la verdad es que lo entiendo.
La normativa en materia de igualdad de género y diversidad LGTBI en la empresa no es un tema menor, ni una cuestión estética, ni algo que pueda quedarse en un apartado bonito de la web corporativa. Cumplir con la normativa de igualdad de género y LGTBI en la empresa es obligatorio por ley en determinados ámbitos y según el tamaño de la organización, y además hay obligaciones que alcanzan a todas las empresas, con independencia de su plantilla.
Por eso nace precisamente mi servicio de consultoría de género: para ayudar a las empresas a entender, de una forma clara, cercana y aterrizada, qué cumplen, qué incumplen y qué deberían hacer.
Sin rodeos.
Sin lenguaje imposible.
Sin vender humo.
Qué es una consultoría de género y por qué puede ayudar tanto a una empresa
Cuando hablo de consultoría de género, no hablo de soltar teoría ni de llenar una reunión de palabras técnicas que luego nadie sabe cómo aplicar.
Hablo de otra cosa.
Hablo de sentarnos, aunque sea en una sesión virtual breve, revisar la situación real de la empresa y poner orden. Ver si existe obligación de tener plan de igualdad, si está bien negociado, si está registrado, si hay protocolo de acoso sexual y por razón de sexo, si se están cumpliendo las medidas LGTBI que marca la normativa, si falta formación, si hay errores en la documentación interna, en selección, en comunicación o en políticas de personal.
Lo que hago en una consultoría de género es traducir la normativa al día a día de la empresa. Y eso, créeme, da muchísima tranquilidad.
Porque cuando una empresa entiende lo que le aplica y lo aterriza bien, deja de vivir la igualdad como un problema y empieza a verla como lo que realmente es: una responsabilidad legal y una oportunidad para hacer mejor las cosas.
Cumplir con la normativa de igualdad de género en la empresa es obligatorio
Aquí no hay demasiado margen para la duda. La Ley Orgánica 3/2007 establece que las empresas de 50 o más personas trabajadoras deben elaborar y aplicar un plan de igualdad. También puede existir obligación si así lo establece el convenio colectivo o si lo impone la autoridad laboral. El desarrollo reglamentario de esta obligación se recoge, entre otras normas, en el Real Decreto 901/2020.
Además, en la práctica de la igualdad en empresa no todo se reduce al plan de igualdad. Hay una cuestión que me parece clave recordar: toda empresa, independientemente del número de personas trabajadoras, debe contar con un protocolo para prevenir y actuar frente al acoso sexual y al acoso por razón de sexo. Esto se desprende de la interpretación del marco normativo aplicable y lo deja expresamente señalado el protocolo de referencia del Instituto de las Mujeres.
Esto significa que muchas empresas pequeñas, que creen que “como no llegan a 50 no les aplica nada”, en realidad sí tienen obligaciones importantes en materia de igualdad.
Y aquí suele aparecer uno de los grandes problemas: la falsa sensación de estar cumpliendo cuando en realidad no se está cumpliendo del todo.
Cumplir con la normativa LGTBI en la empresa también es obligatorio
Con la normativa LGTBI pasa algo parecido: muchas empresas saben que existe, pero no tienen claro qué deben hacer exactamente.
La Ley 4/2023 establece que las empresas de más de 50 personas trabajadoras deben contar con un conjunto planificado de medidas y recursos para garantizar la igualdad real y efectiva de las personas LGTBI, y ese conjunto debe incluir un protocolo de actuación para la atención del acoso o la violencia contra las personas LGTBI. El desarrollo reglamentario llegó con el Real Decreto 1026/2024.
Es importante decirlo claro: un plan de igualdad no sustituye a las medidas LGTBI. Son ámbitos diferentes, con origen normativo distinto y con obligaciones específicas propias. También en tus materiales aparece esta idea con mucha claridad: nada tiene que ver un plan de igualdad con un plan LGTBI, y las medidas deben pactarse y acordarse en el marco que corresponda.
Y además hay otro punto muy relevante: en el caso de las medidas LGTBI, la norma reglamentaria ya fijó cómo debe articularse su negociación y qué ocurre si no se alcanza acuerdo en plazo.
En otras palabras: no estamos ante una recomendación amable. Estamos ante una obligación legal.
El problema no suele ser la falta de intención: suele ser no saber por dónde empezar
Desde mi experiencia, el gran bloqueo de muchas empresas no siempre es la mala fe. Muchas veces es otra cosa mucho más común: desinformación, falta de tiempo y miedo a hacerlo mal.
No saben si tienen obligación de negociar.
No saben si el protocolo de acoso que tienen sirve o no sirve.
No saben si la formación que hicieron hace dos años es suficiente.
No saben si el documento que les pasaron está actualizado.
No saben si con 52 personas en plantilla ya tienen obligación LGTBI.
No saben si lo que tienen está bien o está a medias.
Y ahí es precisamente donde una consultoría de género marca la diferencia.
Porque a veces una empresa no necesita empezar por un proyecto enorme. A veces necesita algo mucho más sencillo y mucho más útil: una sesión breve, concreta y honesta en la que alguien que conoce la normativa y la realidad de los recursos humanos le diga con claridad:
esto lo cumples,
esto no lo cumples,
esto lo estás haciendo a medias,
y esto deberías poner en marcha ya.
Qué reviso en una sesión breve de consultoría de género
En una sesión virtual de consultoría de género puedo ayudarte a revisar, de forma muy práctica, cuestiones como estas:
1. Igualdad de género
Reviso si tu empresa tiene obligación de contar con plan de igualdad, si lo tiene bien enfocado, si hay errores habituales en la negociación, en el diagnóstico, en el registro o en la implantación. La normativa de planes de igualdad exige procedimiento negociado y estructura formal específica.
2. Protocolo de acoso sexual y por razón de sexo
Valoro si existe, si está actualizado y si realmente sirve. Porque no basta con tener un documento guardado. Debe ser aplicable, conocido y útil. El protocolo de referencia destaca precisamente su función preventiva, confidencial y rápida de actuación.
3. Medidas LGTBI en la empresa
Analizo si la empresa entra dentro de la obligación legal de contar con medidas planificadas LGTBI y con protocolo frente al acoso o la violencia contra personas LGTBI, y qué pasos debería dar para cumplir.
4. Formación y sensibilización
La formación no es un adorno. En igualdad y prevención del acoso tiene una función real de cambio cultural y de cumplimiento. Tus propios materiales insisten en que la formación en igualdad debe llegar a toda la plantilla y que las campañas de sensibilización y formación forman parte de las buenas prácticas preventivas.
5. Políticas de personal y recursos humanos
Aquí es donde conecto de lleno con mi experiencia profesional. Mi trabajo y mi investigación parten precisamente de una idea que sostengo desde hace años: las políticas de personal pueden y deben ser herramientas de cambio real hacia la igualdad, y mi experiencia en recursos humanos me permite valorar qué medidas son viables dentro de una empresa real, más allá del papel.
Mi forma de trabajar: claridad, criterio y humanidad
Hay empresas que llegan a mí con culpa. O con agobio. O con esa sensación de “vamos tarde”.
Y yo siempre intento bajar todo eso a tierra.
No se trata de culpabilizar.
Se trata de ordenar.
De revisar.
De priorizar.
De corregir.
Y de empezar, si todavía no se ha empezado.
Mi manera de entender la consultoría de género está muy vinculada a mi trayectoria como experta en igualdad de género y recursos humanos. Conozco la norma, pero también conozco la empresa real: los ritmos, las resistencias, las urgencias, la falta de tiempo y las decisiones que se toman en el día a día. Precisamente por eso mi enfoque busca ser riguroso, pero también útil y aplicable.
No creo en hacer documentos para cumplir y dejar en un cajón.
Creo en ayudar a las empresas a entender qué tienen entre manos y qué pasos necesitan dar de verdad.
Una sesión breve puede ahorrarte muchos errores
A veces no hace falta empezar por un servicio largo. A veces, de verdad, una consultoría de género breve y virtual puede ser el punto de partida perfecto.
En una sola sesión puedo ayudarte a detectar:
- si tu empresa tiene obligaciones en materia de igualdad de género,
- si tiene obligaciones en materia LGTBI,
- qué documentación falta,
- qué protocolos están desactualizados,
- qué incumplimientos conviene corregir primero,
- y qué hoja de ruta tiene más sentido para vuestro caso.
Y esto, además de ayudar a cumplir la ley, evita muchísimos errores habituales: copiar modelos que no encajan, mezclar obligaciones distintas, pensar que el plan de igualdad cubre todo, dejar fuera la negociación cuando es obligatoria o no revisar la prevención del acoso como corresponde.
Consultoría de género para empresas que quieren saber dónde están y qué hacer
Si has llegado hasta aquí, probablemente te pasa una de estas dos cosas:
O sabes que tu empresa tiene obligaciones y no tienes claro si las está cumpliendo bien.
O intuyes que hay cosas que deberían revisarse, pero no sabes exactamente cuáles.
En ambos casos, una consultoría de género puede ayudarte mucho.
A veces lo que más necesita una empresa no es un informe larguísimo.
Es una mirada experta, externa y honesta.
Alguien que revise la situación, hable claro y diga:
esto sí, esto no, esto falta, esto urge, esto puede esperar.
Y eso es precisamente lo que ofrezco.
Te acompaño como consultora en igualdad de género y recursos humanos
Soy Meritxell Beltrán y trabajo acompañando a empresas desde una mirada profesional, humana y muy aterrizada a la realidad organizativa.
Como consultora en igualdad de género y RRHH, puedo ayudarte mediante una sesión virtual breve de consultoría de género a identificar:
- qué está cumpliendo tu empresa,
- qué está incumpliendo,
- y qué debería hacer para ajustarse a la normativa de igualdad de género y LGTBI.
Si necesitas revisar vuestra situación y tener claridad, puedes escribirme a:
Meritxell Beltrán
igualdad@gmail.com

