Preparar las preguntas, escuchar sin prejuicios y documentar las respuestas son competencias que la comisión necesita trabajar antes de investigar una denuncia.
Cuando se activa un protocolo de acoso, una de las primeras dudas es cómo abordar las entrevistas. ¿Qué preguntamos? ¿Cómo pedimos detalles sobre una situación delicada? ¿Qué hacemos si las versiones no coinciden?
Conversar con las personas implicadas requiere preparación. Las preguntas y la forma de plantearlas pueden facilitar que una persona explique lo ocurrido o dificultar que aporte información. Por eso, las entrevistas deben ocupar un espacio específico en la formación para la comisión instructora del protocolo de acoso.
Antes de entrevistar: definir qué necesitamos conocer
Una entrevista empieza antes de sentarse con la persona. La comisión debe revisar la comunicación recibida, consultar el procedimiento previsto en el protocolo e identificar qué información necesita recabar.
Conviene preparar un guion flexible. Puede recoger los hechos que se quieren aclarar, las fechas aproximadas, las personas presentes y la documentación que podría ayudar a contrastar el relato. Durante la conversación surgirán cuestiones que no estaban previstas y que también habrá que explorar.
Al comenzar, hay que explicar la finalidad de la entrevista, cómo se recogerá la información y cómo se gestionará su confidencialidad. No conviene prometer una reserva absoluta que no pueda mantenerse durante el procedimiento.
La formación de la comisión permite practicar esta apertura y aprender a explicar el proceso con claridad, sin anticipar un resultado.
Qué preguntas hacer en una investigación por acoso
Las preguntas abiertas ayudan a recoger el relato sin introducir una respuesta. Después, las preguntas más concretas permiten precisar lo ocurrido.
Por ejemplo:
| Para conocer… | Una pregunta posible |
|---|---|
| Los hechos relatados | ¿Puedes explicar qué ocurrió? |
| El contexto | ¿Dónde sucedió y qué estaba pasando en ese momento? |
| La secuencia | ¿Qué ocurrió después? |
| Las personas presentes | ¿Quién estaba allí y qué pudo ver o escuchar? |
| La frecuencia | ¿Ocurrió una vez o hubo otras situaciones? |
| La documentación | ¿Hay mensajes, correos u otros documentos relacionados con estos hechos? |
Estas preguntas son orientativas. Su utilidad depende del caso y de lo que la persona ya haya explicado. Repetirlas mecánicamente puede dificultar la conversación.
También hay que evitar preguntas que incorporen conclusiones. «¿Tu responsable te humillaba?» introduce una valoración; «¿qué palabras utilizó y en qué contexto?» permite conocer la conducta descrita con más precisión.
Cómo escuchar sin culpabilizar ni prejuzgar
Preguntas como «¿por qué no lo denunciaste antes?» o «¿por qué seguiste hablando con esa persona?» pueden transmitir que quien relata los hechos debe justificar su reacción.
Si es necesario conocer esos aspectos, se pueden explorar de otra manera: «¿Habías podido comunicar esta situación anteriormente?» o «¿Cómo fue vuestra relación laboral después de lo ocurrido?».
El nerviosismo, el llanto, la tranquilidad o la dificultad para recordar una fecha no determinan por sí solos la veracidad de un relato. La comisión necesita escuchar, pedir aclaraciones y contrastar la información disponible.
Aquí también intervienen los estereotipos de género: esperar que una mujer reaccione de una determinada manera, reste importancia a un comentario o denuncie inmediatamente puede condicionar la valoración. La formación para la comisión instructora del protocolo debe ayudar a identificar estos sesgos y revisar cómo se trasladan a las entrevistas.
Entrevistar a cada persona según la información que puede aportar
Las entrevistas tienen una finalidad común: recabar información para esclarecer los hechos. Sin embargo, el guion debe adaptarse a la participación de cada persona.
Con la persona denunciante, interesa comprender qué comunica, en qué circunstancias ocurrió y qué información puede aportar. También hay que recoger las necesidades de protección que manifieste para que se valoren conforme al protocolo.
La persona denunciada debe poder explicar su versión y aportar información sobre los hechos que se le atribuyen, de acuerdo con las garantías del procedimiento. La entrevista no debe partir de una conclusión sobre su responsabilidad.
Con los testigos, es especialmente útil diferenciar lo que observaron directamente de aquello que conocen porque alguien se lo contó. «¿Lo presenciaste o tuviste conocimiento después?» permite aclarar el origen de la información sin desvalorizarla.
Qué hacer cuando aparecen contradicciones
Que dos relatos no coincidan exige un análisis cuidadoso. La comisión debe identificar en qué aspectos difieren y qué información podría ayudar a aclararlos.
No es lo mismo una diferencia sobre una fecha aproximada que una discrepancia sobre quién estaba presente o qué se dijo. Conviene precisar cada cuestión y, cuando corresponda, solicitar documentación o realizar entrevistas adicionales.
La entrevista no debe convertirse en una discusión para conseguir que alguien acepte otra versión. Su finalidad es recoger información que permita fundamentar posteriormente la valoración.
Cómo recoger las respuestas en el acta
Documentar una entrevista requiere distinguir las declaraciones de la persona de las observaciones o interpretaciones de la comisión.
Si alguien afirma «sentí que me estaban apartando del equipo», el acta debe recoger esa manifestación. Para conocer los hechos que sustentan esa percepción, habrá que preguntar qué ocurrió: si dejó de recibir convocatorias, si cambiaron sus tareas o si hubo comunicaciones concretas.
También debe explicarse cómo se elaborará y revisará el acta, siguiendo el procedimiento establecido. Un registro claro facilita el análisis posterior y la elaboración del informe.
Formación para la comisión instructora del protocolo de acoso
Saber qué preguntar y cómo hacerlo se aprende con preparación y práctica. Leer un guion ayuda, pero ensayar entrevistas permite reconocer preguntas que sugieren respuestas, detectar información pendiente y mejorar la escucha.
Imparto formación para la comisión instructora del protocolo de acoso, adaptada a las necesidades de cada empresa u organización. Trabajamos la preparación de entrevistas, las preguntas, la imparcialidad, los sesgos de género y la documentación mediante casos prácticos.
La formación también aborda las fases de investigación, la confidencialidad, la custodia documental y la elaboración del informe final, conectando las entrevistas con el conjunto del procedimiento.
Si quieres preparar a tu comisión instructora para realizar entrevistas y gestionar una investigación interna, escríbeme a igualdad@meritxellbeltran.com. Te prepararé una propuesta de formación adaptada a vuestro protocolo y al perfil de las personas participantes.

